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Por qué el yogur es un alimento esencial en una alimentación saludable

Los microorganismos que contiene el yogur transforman a la leche en un alimento fácilmente digerible, rico en nutrientes como proteínas y calcio. Asimismo, aporta microorganismos vivos que contribuyen con la digestión de los alimentos en su tránsito por los intestinos.

El yogur se obtiene a partir de la fermentación de la leche. “Que un alimento esté fermentado no significa, como se pensaba hace algunos años, que está deteriorado, de hecho, es todo lo contrario. Fermentado es sinónimo de mejorado desde varios puntos de vista: la seguridad alimentaria, la nutrición, la estabilidad microbiológica o conservabilidad”, explica Gabriel Vinderola, doctor en química e investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y docente de la Universidad Nacional del Litoral.

Un yogur no necesita conservantes ya que tiene un conservante natural producido por las bacterias que fermentan la leche: el ácido láctico. En tal sentido, es la misma fermentación la que protege al alimento del desarrollo de microorganismos potencialmente patógenos. “El yogur aporta a nuestro intestino microorganismos, que, aunque no nos colonicen y estén de paso, ponen en funcionamiento una compleja cadena alimentaria de bacterias naturalmente presentes en el intestino: la microbiota intestinal. Al estar de paso, es recomendable el consumo frecuente de yogur, para mantener un constante aporte de bacterias benéficas al intestino”, recomienda Vinderola.

El consumo de yogur hace que la microbiota sea más diversa y abundante, manteniendo activo al sistema inmunológico, controlando la inflamación intestinal, previniendo infecciones intestinales y respiratorias. “‘Lo que sucede en Las Vegas, queda en Las Vegas’, pero lo bueno de lo que sucede en el intestino es que no queda ahí debido a que la estimulación del sistema inmune puede repercutir en el árbol respiratorio, en la piel o en la vagina, porque todos estos sistemas están conectados. En otras palabras, la mejora de la respuesta inmunológica lograda en el intestino por el consumo de yogur favorece al organismo y lo protege de infecciones comunes del tracto respiratorio, de infecciones vaginales recurrentes e incluso puede mejorar condiciones de la piel”, agrega el Dr. Vinderola.

Asimismo, el consumo de yogur puede repercutir positivamente en el estado de ánimo y en la calidad del sueño. Esto es así porque, durante su fermentación, las bacterias lácticas liberan pequeñas cadenas, llamadas péptidos, de la principal proteína de la leche: la caseína, las que pueden inducir efectos sobre el bienestar mental. “Esto se basa en lo que se conoce como eje microbiota-intestino-cerebro. Ambos órganos, el cerebro y el intestino, están conectados por millones de neuronas por lo que, lo que sucede en un extremo se siente en el otro. Son el uno para el otro”, afirma Vinderola.

Estudios recientes demuestran que el consumo de yogur es una herramienta valiosa en el manejo del sobrepeso y la obesidad y que, además, puede modular positivamente a la microbiota. “El aporte de proteínas de calidad biológica, de calcio, de microorganismos vivos seguros y abundantes, y de todos los productos obtenidos de la fermentación de la leche con numerosas actividades biológicas positivas para la salud, hacen del yogur un alimento esencial. Y si le sumamos los probióticos, nuestra salud se beneficia aún más”, concluye el Dr. Vinderola.

Probióticos y prebióticos: aliados a favor de la microbiota

Una alimentación equilibrada, con selección y variedad dentro de cada grupo de alimentos, impacta directamente sobre la microbiota, conjunto de microorganismos que conviven en el tracto digestivo cuyo equilibrio se basa en la cantidad de bacterias benéficas y patógenas.

“La microbiota se encuentra estrechamente relacionada con la regulación del tránsito intestinal, pero también cumple otras importantes funciones como proteger frente de patógenos que pueden provocar enfermedades, mantener el sistema inmune, digerir los alimentos y producir neurotransmisores que influyen a nivel del sistema nervioso”, explica Daiana Pérez (MN 4784), licenciada en Nutrición.

“En tal sentido, los probióticos son microorganismos vivos que, en cantidades adecuadas, confieren beneficios al impactar directamente sobre la salud de la microbiota y, por ende, de todo el organismo”, agrega Pérez. Los prebióticos se incorporan a través de la alimentación y nutren estos probióticos, favoreciendo el crecimiento de bacterias benéficas.

Si “lo esencial es invisible a los ojos”, como decía Saint-Exupéry en “El Principito”, se podría aplicar el mismo criterio al yogur: el beneficio que produce a la salud de las personas es invisible a los ojos humanos.

Fuente: Infobae

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