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Caparazón de langosta como biopelícula alarga vida de alimentos

El recubrimiento alarga la vida útil del producto hasta en un 400%; con ello, los productores evitan pérdidas.

La langosta de río tiene un nuevo uso: investigadores de la Universidad Autónoma de Aguascalientes crearon una película o recubrimiento que permite la conservación de frutas.

Laura Eugenia Pérez Cabrera, profesor Investigador del departamento de Tecnología y Alimento del Centro de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, explicó que en un principio se importaba parte del quitosano con el que se comenzó la investigación.

“Iniciamos una búsqueda de algún aditivo que nos diera esta solución, dentro de ello encontramos el quitosano, lo comprobamos en un laboratorio de importación y empezamos a tener buenos resultados”, señaló.

Posteriormente, en coordinación con el gobierno del estado a través del Instituto del Agua, se logró obtener las langostas de río para la elaboración del recubrimiento.

“Nosotros sabemos que con la langosta de río, a través del exoesqueleto o de la muda de este, podemos llegar a obtener quitosano; así, lo obtuvimos mediante un proceso de secado. Conseguíamos a los especímenes vivos, les quitábamos la parte no comestible y la comestible la separábamos, y obteníamos el exoesqueleto, que secábamos”, dijo la investigadora.

Al proceso se sumaron productores de fresas y guayabas, quienes compartieron con los investigadores su experiencia y problemas de post-cosecha, en donde se puso a prueba el recubrimiento.

Para Lorenzo Ramírez Vargas, comercializador de fresas, la investigación aporta mucho a los productores ya que se alarga la vida útil del producto y con ello se reducen las pérdidas.

“Ese producto que se empezó a aplicar ha sido muy bueno, ya que la vida útil de la fresa es bastante corta; a través de la aplicación de este producto hemos encontrado que la vida útil de la fresa se alarga mucho, así que la vida de anaquel la podemos elevar hasta en un 300 a 400 porciento”.

El recubrimiento alarga la vida de los frutos de 20 a 25 días, dependiendo del grado de maduración.

La película tiene grandes ventajas, ya que es una fuente para combatir los hongos y bacterias. Pese a que el recubrimiento se obtiene de un crustáceo, las propiedades y sabor de la fruta no sufren modificaciones.

Es una película delegada que se va a formar en el fruto y que el consumidor o los consumidores normales no lo vamos a detectar, es decir, tiene la característica de que no tiene sabor color y no cambia la textura del alimento al morderlo”, explicó Pérez Cabrera.

Fuente: Excélsior

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