Test para detectar nuez y almendra en los alimentos procesados: aliado de personas alérgicas

Cada vez es más frecuente encontrar en los supermercados productos alimenticios que porten una etiqueta con la información “puede contener trazas de almendra, avellana, huevo, lactosa…” y un largo etcétera. Los alérgicos a ese alimento que posiblemente estará, o no, en forma de traza en el producto, se abstienen a comprarlo la mayoría de las veces, pero otras obvian la advertencia por no dotarla de credibilidad.

Este es precisamente el problema que la catedrática de Tecnologías de Alimentos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, María Dolores Pérez, pretende erradicar con su proyecto de investigación. Un proyecto, consistente en un test de detección de trazas de almendra y avellana, dos de los alérgenos más reactivos en alimentos procesados. Así, se pretende “dotar de protección al consumidor” poniendo en práctica técnicas que eviten el “uso abusivo” del etiquetado confuso.

La legislación europea obliga a etiquetar los ingredientes de los alimentos correctamente para evitar su consumo por parte de los alérgicos. Sin embargo, la presencia del etiquetado preventivo de trazas genera problemas. “El consumidor está informado, pero las etiquetas generan confusión. Un porcentaje muy alto de los alimentos tiene un etiquetado preventivo sobre las trazas y realmente el usuario no sabe si las contienen o no. Al final, el alérgico se abstiene de comprar muchísimos alimentos por esa posibilidad y cuando decide que es imposible que un alimento contenga tantas trazas es cuando lo consume y le da la reacción alérgica”, ha comentado la catedrática”.

Además, otro de los riesgos que destaca Pérez es que hay veces que el etiquetado muestra la posibilidad de que un alimento contenga muchos tipos de alérgenos menos el que realmente contiene. Resultado de esto es que, por ejemplo, el año pasado el 10% de las alertas alimentarias en Europa se debió a la presencia de alérgenos no declarados en la etiqueta. Un porcentaje suficientemente elevado que lleva a Pérez a recalcar la necesidad de técnicas fiables para poder controlar el riesgo de contaminación cruzada.

El proyecto desarrollado por la catedrática funciona de igual manera que un test de embarazo o de detección del VIH. Se trata de unas tiras reactivas que los operarios de las distintas industrias agroalimentarias podrán utilizar sin necesidad de tener un laboratorio. Los resultados se obtienen en unos 10 minutos, lo que agiliza el proceso de toma de decisiones de la industria. Así, una vez que se conozcan los resultados se garantizará la existencia o no de los alérgenos y se podrá realizar un “etiquetado correcto”

El director de la Cátedra AgroBank, Antonio J. Ramos, determina que el uso de etiquetado preventivo por presencia de trazas “se debería limitar a los casos en que, después de tomar todas las medidas preventivas posibles, no se pueda garantizar el peligro de contaminación”. La catedrática ha determinado que en los últimos años ha crecido el número de reacciones alérgicas graves a alimentos que amenazan la vida del individuo si no se aplica un tratamiento sintomático de forma urgente. Dos de estos alérgenos son las avellanas y las almendras, y por ello, destaca la importancia de un correcto etiquetado si se utilizan como ingredientes en un producto y de su proyecto para detectar las trazas y evitar las etiquetas que generan confusión. Y es que, “la mejor manera de evitar una alergia es no ingerir el alimento de la causa y para ello hay que advertir correctamente”, ha añadido.

Fuente: El Heraldo.es

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