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Producen rábanos funcionales, con más glucosinolatos y compuestos fenólicos, para prevenir la obesidad

Científicos del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC, España), han demostrado que con la ingesta de rábano enriquecido en glucosinolatos y compuestos fenólicos, dos tipos de metabolitos secundarios presentes en algunas plantas, se puede inducir una mejora en el metabolismo energético de los seres humanos.

 “Lo que hemos hecho ha sido estresar a la planta, es decir, provocarle algún tipo de daño. Como respuesta, la planta se defiende y produce más metabolitos de defensa: los glucosinolatos y los compuestos fenólicos, que son los que a nosotros nos interesan para nuestro organismo”, asegura Cristina García-Viguera, responsable del laboratorio de Fitoquímica en el Departamento de Ciencias y Tecnología de Alimentos del CEBASCSIC, y una de los investigadores que han realizado el estudio sobre el rábano rosa.

García-Viguera destaca que estos metabolitos “pueden ayudar a prevenir o paliar enfermedades como la obesidad o la diabetes tipo II”. Para poder comprobar de una forma sencilla cómo funciona el mecanismo de aumento de la producción de glucosinolatos, los investigadores utilizaron como modelo animal a la mosca de la fruta o mosca del vinagre, porque “es un organismo completo que te permite tener muchas poblaciones. Por lo tanto, te da la comodidad de trabajar con un modelo animal pero a escala de laboratorio. Además, nos permite realizar muchos experimentos en un espacio de tiempo reducido y con muchas poblaciones a la vez”, afirma Diego Moreno, también investigador del Departamento de Ciencias y Tecnología del CEBASCSIC y coautor del estudio.

Moreno destaca que gracias a estas investigaciones han demostrado por primera vez la capacidad de este animal para metabolizar los isotiocianatos: compuestos resultantes de la disolución de estos metabolitos y portadores de propiedades beneficiosas.

Otro de los resultados importantes del estudio ha sido comprobar la disminución de los niveles de glucosa relacionada con la obesidad en la mosca de la fruta, la cual estuvo sometida a una dieta basada en brotes de rábano rojo. “Tratábamos de ver que tomando este alimento podíamos interferir en el metabolismo de la glucosa y, por tanto, interferir en ciertos factores de la obesidad”, detalla García-Viguera.

Además de buscar un aumento de las cantidades de compuestos beneficiosos para la salud, estos investigadores del CEBAS-CSIC han conseguido en un segundo estudio: que otras dos variedades de rábano (Rosa y Rambo) produzcan un mayor número de antocianos. Se trata de unos pigmentos presentes en las plantas, pertenecientes al grupo de los compuestos fenólicos, que pueden contribuir al tratamiento de la obesidad y de otras enfermedades debido a su efecto antioxidante, a su relación con mecanismos de la inflamación en el cuerpo humano y a su capacidad para atravesar la barrera hematoencefálica, pudiendo así llegar al cerebro y ejercer allí su actividad a nivel del sistema nervioso central.

El método empleado para conseguir esa mayor producción ha consistido en el uso de bioinductores en el rábano, unos compuestos que avisan del peligro y tienen como respuesta la producción de antocianos. Azúcares como la glucosa y la sacarosa resultaron ser los más efectivos tras introducirse en las plantas dado que se consiguió un aumento de estos pigmentos del 50% en rábano Rosa y del 30% en la variedad Rambo.

Los resultados de estas investigaciones podrían dar lugar a la creación de suplementos alimenticios para mejorar la salud de las personas. No obstante, García-Viguera y Moreno coinciden en que la mejor opción es tomar el alimento completo, no únicamente la cápsula con el compuesto aislado. “Lo recomendable sería tomar el alimento enriquecido debido a que también te tomas las vitaminas, los minerales y otros compuestos, los cuales se potencian entre sí, por lo que es más beneficioso”, concluye la responsable del Laboratorio de Fitoquímica.

Ambos estudios han sido publicados en las revistas ‘International Journal of Molecular Sciences’ y ‘Food Research International’, y forman parte de la tesis doctoral que la investigadora Nieves Baenas realizó con el equipo del Departamento de Ciencias y Tecnología de Alimentos del CEBAS-CSIC.

Fuente: CSIC

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